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domingo, 29 de septiembre de 2013

De Benaocaz a la cima del Caíllo.



Tipo de ruta: circular.
Longitud: 11,1 km.
Duración aproximada: 5 horas y media.
Desnivel acumulado a superar: 825 m.
Dificultad: alta.
Para iniciar esta ruta debemos alcanzar en la sierra gaditana, la encantadora población de Benaocaz. Podemos hacerlo si venimos desde Ronda o Grazalema, por la carretera A-2302 a través del puerto de los Alamillos. Si procedemos del sur, podemos hacerlo por la A-373 que enlaza con la misma carretera, justo en una gasolinera que hay a la salida de Ubrique, dirección El Bosque.
Hemos catalogado esta ruta como de dificultad alta, por desarrollarse por algunos tramos de elevada pendiente, siendo en ocasiones las veredas de difícil identificación. Además existen algunos puntos en los que debemos extremar las precauciones, pero en absoluto es un recorrido peligroso, al alcance de cualquier amante de la montaña con una mínima experiencia.
Inicio de la ruta
Para comenzar, por la entrada que hay más al este de Benaocaz, accedemos a las inmediaciones del Ayuntamiento, donde hallamos una fuente con su abrevadero (790 m). Tomamos la calle que sube por la derecha hasta la parte alta de la localidad, para estacionar nuestro vehículo. Tenemos como referencia a la derecha, la ermita del Calvario, inmejorable atalaya desde la que se divisan las mejores panorámicas de los alrededores.
Nos proponemos ascender a la máxima cota cercana de esta población, que se yergue majestuosa al este, como si se tratara de un fiel guardián protector. Al observar la cumbre desde esta perspectiva, se muestra como inexpugnable, protegida por verticales paredes de roca que parecen imposible ser flanqueadas.
Son muchos los que conocen a esta cima también con el nombre, además de Caíllo, de Navazo Alto. Aunque somos conscientes de que conviven ambas denominaciones, hemos decidido identificar como navazo Alto, una bucólica nava situada muy cerca de la cima, que tendremos la oportunidad de disfrutar.
Al mirar al este, se nos oponen las imponentes paredes de roca, allí vemos una propiedad particular vallada. Nos dirigimos a un portón que hay junto a unos cipreses por el que se accede a una dolina salpicada de piedras (824 m. 10 min). Subimos longitudinalmente dirección a los tajos aprovechado algunos caminillos originados por el ganado.
Nuestra próxima referencia es un pequeño corral que existe bajo una hiedra visible de nuestra posición. La vereda comienza a ser más evidente, a la vez que bordeamos un derruido murito de piedra y la pendiente va elevándose. Algo más adelante, hallamos una alambrada junto a la que seguimos unos instantes para luego sobrepasar.
En breve llegamos a esta especie de corral que bordeamos por su lado derecho, cuando se nos opone una inclinada pedrera por la que debemos subir (936 m. 30 min). Aunque la senda se pierde por momentos, tendemos hacia la izquierda hasta alcanzar nuestro objetivo, un paso natural que adivinamos entre la pared de nuestra izquierda y la que tenemos en frente, donde nuestro camino es ahora más evidente.
Subimos con una fuerte inclinación, entre las dos paredes que conforman este paso natural, por una vereda que nos conduce a un collado que tenemos sobre nosotros. La panorámica que vamos observando tras nuestro caminar, es espectacular y de difícil descripción, especialmente desde una especie mirador, que tenemos a nuestra izquierda. Bajo nuestra posición Benaocaz, más al norte el valle de Fardela, por donde luego regresaremos. Al fondo hacia el norte, vemos la sierra del Pinar con el Torreón y el San Cristóbal, al noreste, las casi gemelas cumbres del Simancón y Reloj, auténticos buques insignias de la sierra del Endrinal.
Cima del Caillo
Una vez hemos alcanzado el collado (1.114 m. 1 h 5 min), ya vemos en frente la ante cima del Caíllo. Antes debemos superar una ladera tapizada de majuelos, y encinas. Descendemos ligeramente por un terreno arcilloso que en ocasiones, el agua de lluvia convierte en un lodazal. Cuando reiniciamos de nuevo la subida, para evitar la zona en la que los majuelos son más abundantes, la mejor opción es seguir por la izquierda entre las encinas. Aunque el camino es claro, la multitud de veredas que origina en ganado, puede llevarnos a confusión.
Tras este tramo accedemos a una pequeña dolina que hay bajo la cumbre del Caíllo. Para continuar, debemos afrontar la ladera que tenemos a la derecha pasando junto a la sima del Jaramago (1.341 m. 1 h 40 min). En pocos minutos estamos en la cresta culminada por el vértice geodésico. Cuando lo visitamos se encontraba decorado de una forma un tanto peculiar, con los colores de la bandera republicana (1.398 m. 1 h 50 min). Sin ánimo de polemizar, consideramos que quizás no sea lo más adecuado, emplear los hitos de los vértices geodésicos para la expresión de nuestras tendencias ideológicas. Creemos que deberían ser otros los foros destinados a este menester, además existe el riesgo de imitación de esta iniciativa por enfrentamientos ideológicos, con el consiguiente deterioro visual que provocarían en los vértices geodésicos, estas manifestaciones pictóricas.
La panorámica que puede disfrutarse desde la cumbre es inmejorable. Hacia el sureste las cumbres de la sierra de los Pinos, el Puntal del Raya, la Salamadre, Martín Gil, Palo, Mojón Alto, y Ventana. También las bellísimas y enormes navas que conforman los llanos del Republicano y el Pozo de los Álamos. En el norte las ya comentadas cumbres de las sierras del Endrinal, y del Pinar, y más próximas, las verdes e idílicas llanuras de los navazos Alto, Hondo y Llano.
Para proseguir, retrocedemos hasta la dolina que hay base del Caíllo, junto a la sima del Jaramago, para luego descender por la derecha. Rebasamos un pequeño muro de piedra, siguiendo por una senda bien definida bajamos hacia el navazo Alto. Estamos seguros de que comprenderán por qué sentimos una especial debilidad por este paraje. En los años de generosas lluvias, la abundancia y tonalidad de la hierba que crece en este navazo Alto, unidas al característico color de la roca caliza, hace su belleza comparable a otros rincones de la geografía del norte de España (1.217 m. 2 h 25 min).
Navazo Alto
Mantenemos nuestra orientación norte por una vereda jalonada de hitos de piedra. Si nos acercamos a nuestra derecha, podremos disfrutar de una inolvidable estampa del navazo Hondo bajo nuestros pies. A poco de continuar, cuando el encinar es más exuberante, debemos tomar un atajo que baja por nuestra derecha, dirección a ese lugar idílico, también conocido como navazo del Cao (1.196 m. 2 h 35 min).
Esta impresionante llanura, es lo que se conoce como un valle ciego. Las aguas de lluvia no pueden ser evacuadas por arroyos como es lo habitual, por el contrario lo hacen por estas simas a modo de sumideros. Para encontrar algunos de ellos, sólo tenemos que mantener el cauce de los arroyuelos que se van formando y que van a morir en el lado izquierdo, según nuestro caminar. Nosotros hemos localizado dos de ellos, pero es muy posible que exista alguno más.
Tranquilamente, los preciados cerdos ibéricos pacen ajenos al futuro que les espera, y también es frecuente ver ganado bovino pastando en el excelente prado que atravesamos, auténtico regalo que la naturaleza les brinda. Son de esos momentos, singulares, irrepetibles, que los amantes de las montañas saben valorar.
Navazo Llano
Abandonamos finalmente esta hermosa dolina por su lado izquierdo, y buscamos unos metros al noreste la fuente de los Navazos o del Cao, en la que podemos abastecernos de agua ( 1.146 m. 3 h 10 min).
Ahora debemos ir hacia el noroeste, subiendo ligeramente hasta nuestro siguiente hito el puerto de la Víbora. No existe camino definido, aunque si encontramos pequeñas veredas que el ganado va dibujando en su ir y venir en busca de alimento. A nuestra izquierda vemos la casa de los Navazos, rodeada de corrales en los que se refugian las célebres, por los productos que de ellas se obtienen, cabras Payoyas. Algo más adelante adivinamos a la izquierda, bajo nuestra posición, un idílico navazo que es la continuación de otro que no divisamos conocido como navazo Llano.
Una vez en el puerto de la Víbora, salvamos una angarilla, y comenzamos el descenso hasta el valle de Fardela (1.301 m. 3 h 40 min). Al fondo vemos la abandonada casa de la que toma su nombre este valle. Nos dirigimos unos metros más al norte de la casa, allí se ubica la fuente de las Nueve Pilas Picás. Al iniciar la bajada, vemos a nuestra derecha una nueva angarilla por la que baja una senda que procede de los Navazuelos Fríos, ya empleada en otra de nuestras rutas.
Cuando ya vemos a nuestra derecha, tras la alambrada, la fuente mencionada, continuamos dirección oeste un ciento de metros hasta rebasar el muro de piedra y hallar el sendero que partiendo Grazalema, conduce hasta Benaocaz, unos hitos de piedra nos ayudan a encontrarlo (1.131 m. 4 h 5 min). Continuamos por este nuevo camino hacia la izquierda, en ligero descenso dirección a Benaocaz. Les recomendamos de vez en cuando volver la vista atrás, para disfrutar de la bonita imagen de este valle, que vamos dejando tras nuestros pasos.
Navazo Hondo

En ocasiones vamos rebasando diferentes angarillas que dejamos tal como las hemos encontrado. Así atravesamos el arroyo del Pajaruco (88 m. 4 h 35 min), y vamos observando, en la zona conocida como Albinas, algunas construcciones destinadas al ganado. Entre vallados y muros de piedra accedemos al barrio Nazarí, en la parte alta de Benaocaz, por un sugerente sendero empedrado (813 m. 5 h 15 min). Siguiendo sucesivamente las calles, Cruz de Gonzalo, Puente Alcolea, Altozano, y plaza de la Constitución llegamos, hasta el Ayuntamiento ( 813 m. 5 h 30 min). Unos metros a la izquierda, se encuentra la fuente desde donde iniciamos el recorrido.