Tipo de ruta: circular.
Longitud: 11,1 km .
Duración aproximada: 5 horas y media.
Desnivel acumulado a superar: 825 m .
Dificultad: alta.
Para iniciar
esta ruta debemos alcanzar en la sierra gaditana, la encantadora población de
Benaocaz. Podemos hacerlo si venimos desde Ronda o Grazalema, por la carretera
A-2302 a
través del puerto de los Alamillos. Si procedemos del sur, podemos hacerlo por la A-373 que enlaza con la
misma carretera, justo en una gasolinera que hay a la salida de Ubrique,
dirección El Bosque.
Hemos
catalogado esta ruta como de dificultad alta, por desarrollarse por algunos
tramos de elevada pendiente, siendo en ocasiones las veredas de difícil
identificación. Además existen algunos puntos en los que debemos extremar las
precauciones, pero en absoluto es un recorrido peligroso, al alcance de
cualquier amante de la montaña con una mínima experiencia.
Inicio de la ruta
Para comenzar,
por la entrada que hay más al este de Benaocaz, accedemos a las inmediaciones
del Ayuntamiento, donde hallamos una fuente con su abrevadero (790
m ). Tomamos la calle que sube por la derecha hasta la
parte alta de la localidad, para estacionar nuestro vehículo. Tenemos como
referencia a la derecha, la ermita del Calvario, inmejorable atalaya desde la
que se divisan las mejores panorámicas de los alrededores.
Nos proponemos
ascender a la máxima cota cercana de esta población, que se yergue majestuosa
al este, como si se tratara de un fiel guardián protector. Al observar la
cumbre desde esta perspectiva, se muestra como inexpugnable, protegida por
verticales paredes de roca que parecen imposible ser flanqueadas.
Son muchos los
que conocen a esta cima también con el nombre, además de Caíllo, de Navazo
Alto. Aunque somos conscientes de que conviven ambas denominaciones, hemos
decidido identificar como navazo Alto, una bucólica nava situada muy cerca de
la cima, que tendremos la oportunidad de disfrutar.
Al mirar al
este, se nos oponen las imponentes paredes de roca, allí vemos una propiedad
particular vallada. Nos dirigimos a un portón que hay junto a unos cipreses por
el que se accede a una dolina salpicada de piedras (824
m . 10 min). Subimos longitudinalmente dirección a los
tajos aprovechado algunos caminillos originados por el ganado.
Nuestra próxima
referencia es un pequeño corral que existe bajo una hiedra visible de nuestra
posición. La vereda comienza a ser más evidente, a la vez que bordeamos un
derruido murito de piedra y la pendiente va elevándose. Algo más adelante, hallamos
una alambrada junto a la que seguimos unos instantes para luego sobrepasar.
En breve
llegamos a esta especie de corral que bordeamos por su lado derecho, cuando se
nos opone una inclinada pedrera por la que debemos subir (936
m . 30 min). Aunque la senda se pierde por momentos,
tendemos hacia la izquierda hasta alcanzar nuestro objetivo, un paso natural
que adivinamos entre la pared de nuestra izquierda y la que tenemos en frente,
donde nuestro camino es ahora más evidente.
Subimos con
una fuerte inclinación, entre las dos paredes que conforman este paso natural,
por una vereda que nos conduce a un collado que tenemos sobre nosotros. La
panorámica que vamos observando tras nuestro caminar, es espectacular y de
difícil descripción, especialmente desde una especie mirador, que tenemos a
nuestra izquierda. Bajo nuestra posición Benaocaz, más al norte el valle de
Fardela, por donde luego regresaremos. Al fondo hacia el norte, vemos la sierra
del Pinar con el Torreón y el San Cristóbal, al noreste, las casi gemelas cumbres
del Simancón y Reloj, auténticos buques insignias de la sierra del Endrinal.
Cima del Caillo
Una vez hemos
alcanzado el collado (1.114 m . 1 h 5 min), ya
vemos en frente la ante cima del Caíllo. Antes debemos superar una ladera
tapizada de majuelos, y encinas. Descendemos ligeramente por un terreno
arcilloso que en ocasiones, el agua de lluvia convierte en un lodazal. Cuando reiniciamos
de nuevo la subida, para evitar la zona en la que los majuelos son más
abundantes, la mejor opción es seguir por la izquierda entre las encinas.
Aunque el camino es claro, la multitud de veredas que origina en ganado, puede
llevarnos a confusión.
Tras este
tramo accedemos a una pequeña dolina que hay bajo la cumbre del Caíllo. Para
continuar, debemos afrontar la ladera que tenemos a la derecha pasando junto a
la sima del Jaramago (1.341 m . 1 h 40 min). En
pocos minutos estamos en la cresta culminada por el vértice geodésico. Cuando
lo visitamos se encontraba decorado de una forma un tanto peculiar, con los
colores de la bandera republicana (1.398 m .
1 h 50 min). Sin ánimo de polemizar, consideramos que quizás no sea lo más
adecuado, emplear los hitos de los vértices geodésicos para la expresión de
nuestras tendencias ideológicas. Creemos que deberían ser otros los foros destinados
a este menester, además existe el riesgo de imitación de esta iniciativa por
enfrentamientos ideológicos, con el consiguiente deterioro visual que
provocarían en los vértices geodésicos, estas manifestaciones pictóricas.
La panorámica
que puede disfrutarse desde la cumbre es inmejorable. Hacia el sureste las
cumbres de la sierra de los Pinos, el Puntal del Raya, la Salamadre , Martín Gil,
Palo, Mojón Alto, y Ventana. También las bellísimas y enormes navas que
conforman los llanos del Republicano y el Pozo de los Álamos. En el norte las
ya comentadas cumbres de las sierras del Endrinal, y del Pinar, y más próximas,
las verdes e idílicas llanuras de los navazos Alto, Hondo y Llano.
Para proseguir,
retrocedemos hasta la dolina que hay base del Caíllo, junto a la sima del
Jaramago, para luego descender por la derecha. Rebasamos un pequeño muro de
piedra, siguiendo por una senda bien definida bajamos hacia el navazo Alto.
Estamos seguros de que comprenderán por qué sentimos una especial debilidad por
este paraje. En los años de generosas lluvias, la abundancia y tonalidad de la
hierba que crece en este navazo Alto, unidas al característico color de la roca
caliza, hace su belleza comparable a otros rincones de la geografía del norte
de España (1.217 m . 2 h 25 min).
Navazo Alto
Mantenemos
nuestra orientación norte por una vereda jalonada de hitos de piedra. Si nos
acercamos a nuestra derecha, podremos disfrutar de una inolvidable estampa del
navazo Hondo bajo nuestros pies. A poco de continuar, cuando el encinar es más
exuberante, debemos tomar un atajo que baja por nuestra derecha, dirección a
ese lugar idílico, también conocido como navazo del Cao (1.196
m . 2 h 35 min).
Esta
impresionante llanura, es lo que se conoce como un valle ciego. Las aguas de
lluvia no pueden ser evacuadas por arroyos como es lo habitual, por el
contrario lo hacen por estas simas a modo de sumideros. Para encontrar algunos
de ellos, sólo tenemos que mantener el cauce de los arroyuelos que se van
formando y que van a morir en el lado izquierdo, según nuestro caminar.
Nosotros hemos localizado dos de ellos, pero es muy posible que exista alguno
más.
Tranquilamente,
los preciados cerdos ibéricos pacen ajenos al futuro que les espera, y también
es frecuente ver ganado bovino pastando en el excelente prado que atravesamos,
auténtico regalo que la naturaleza les brinda. Son de esos momentos,
singulares, irrepetibles, que los amantes de las montañas saben valorar.
Navazo Llano
Abandonamos
finalmente esta hermosa dolina por su lado izquierdo, y buscamos unos metros al
noreste la fuente de los Navazos o del Cao, en la que podemos abastecernos de
agua ( 1.146 m . 3 h 10 min).
Ahora debemos
ir hacia el noroeste, subiendo ligeramente hasta nuestro siguiente hito el
puerto de la Víbora. No
existe camino definido, aunque si encontramos pequeñas veredas que el ganado va
dibujando en su ir y venir en busca de alimento. A nuestra izquierda vemos la
casa de los Navazos, rodeada de corrales en los que se refugian las célebres,
por los productos que de ellas se obtienen, cabras Payoyas. Algo más adelante adivinamos
a la izquierda, bajo nuestra posición, un idílico navazo que es la continuación
de otro que no divisamos conocido como navazo Llano.
Una vez en el
puerto de la Víbora ,
salvamos una angarilla, y comenzamos el descenso hasta el valle de Fardela (1.301
m . 3 h 40 min). Al fondo vemos la abandonada casa de la que
toma su nombre este valle. Nos dirigimos unos metros más al norte de la casa, allí
se ubica la fuente de las Nueve Pilas Picás. Al iniciar la bajada, vemos a
nuestra derecha una nueva angarilla por la que baja una senda que procede de
los Navazuelos Fríos, ya empleada en otra de nuestras rutas.
Cuando ya
vemos a nuestra derecha, tras la alambrada, la fuente mencionada, continuamos
dirección oeste un ciento de metros hasta rebasar el muro de piedra y hallar el
sendero que partiendo Grazalema, conduce hasta Benaocaz, unos hitos de piedra
nos ayudan a encontrarlo (1.131 m .
4 h 5 min). Continuamos por este nuevo camino hacia la izquierda, en ligero
descenso dirección a Benaocaz. Les recomendamos de vez en cuando volver la
vista atrás, para disfrutar de la bonita imagen de este valle, que vamos
dejando tras nuestros pasos.
Navazo Hondo
En ocasiones vamos
rebasando diferentes angarillas que dejamos tal como las hemos encontrado. Así
atravesamos el arroyo del Pajaruco (88 m .
4 h 35 min), y vamos observando, en la zona conocida como Albinas, algunas
construcciones destinadas al ganado. Entre vallados y muros de piedra accedemos
al barrio Nazarí, en la parte alta de Benaocaz, por un sugerente sendero
empedrado (813 m . 5 h 15 min). Siguiendo
sucesivamente las calles, Cruz de Gonzalo, Puente Alcolea, Altozano, y plaza de
la Constitución
llegamos, hasta el Ayuntamiento ( 813 m .
5 h 30 min). Unos metros a la izquierda, se encuentra la fuente desde donde
iniciamos el recorrido.





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